Sacsayhuaman y la historia de Cahuide

Cuando los españoles llegaron por primera vez a la capital del tahuantinsuyo, se quedaron sorprendidos con lo que veían, todo era extraño para ellos y hasta incomprensible, la perfección de sus construcciones hechas de piedra sobre piedra y a la vez encajadas perfectamente, y Sacsayhuaman no fue la excepción, sus muros hechos de piedras gigantescas y pesadas hacia que mucho de los conquistadores se preguntaran si realmente esas enormes murallas fueron echas por humanos.

Los españoles no lograban entender como los incas pudieron lograr realizar esas construcciones que eran perfectas y a la vez descomunales e indestructibles, como lograron formar un imperio con solo tres sencillas leyes:  no mentirás, no robarás, no serás ocioso. Tampoco sabían de la religión que ellos pregonaban, todo esto y mas les intrigaba a los españoles y a la vez les fastidiaba, por lo que se negaban a creer que esas piedras de colosales proporciones, pudieron haber sido trasladadas por los hijos del sol, esa civilización que no conocía la rueda ni tenían bestias de cargas para ayudarles a realizar sus edificaciones.

Algunos de los cronistas de la conquista, escribieron que ni en los reinos más extraños habían visto fortalezas o castillos más fuerte, hechos de piedra tan grandes que ni la más pequeña de ellas podía ser llevada con tres carretas. También, estaban convencidos que Sacsayhuaman era una fortaleza, porque tenía torres y murallas, sin embargo los nuevos investigadores de nuestros tiempos, contradicen las sentencias de los viejos cronista y aseguran que Sacsayhuaman no habría sido una fortaleza, sino por el contrario, un monumento religioso erguido en honor al dios Sol, lo que explicaría su diseño y la armonía existente de sus elementos con el entorno natural que lo rodea.

Lo que desconocían los españoles del complejo inca, es que según el trazado de los arquitectos del imperio, la ciudad del Cusco, vista desde lo más alto, era un puma de piedra tendido y Sacsayhuaman, con sus torres y muros, vendría a ser la cabeza de este felino en perpetuo descanso. Su inusual arquitectura esta formada por tres plataformas, las cuales tienen un promedio de 360 metros de largo. Para poder ingresar a ellas, hay que cruzar tres portadas: tiupunco (tiu=arena y punco=puerta), acahuanapunco y viracochapunco, en honor al dios Viracocha.

Las tres plataformas son impresionantemente bellas, la primera es, quizás, la más atractiva, por ser la de mayor magnitud, sus ladrillos de piedra llegan a medir hasta los 9 metros de largo, 5 de ancho y 4 de grosor, y se calcula que tienen un peso de 36 toneladas, su muro principal es igual o incluso más impactante, ya que cuenta con grandiosos bloques de piedra. Se calcula que algunos de ellos podrían llegar a pesar hasta 125 toneladas. De más está decir, que la construcción es impecable y precisa.

Se dice que su construcción se habría iniciado en el periodo del gran Inca Pachacutec, y fue continuado por Tupac Yupanqui y finalmente concluido con Huayna Capac, la construcción demoró aproximadamente 50 años, y se dice que posiblemente cerca de 20 mil hombres habrían participado en la ejecución del complejo. Los cronistas también describieron en sus textos, la existencia de tres torres: Muyoc-marca (recinto circular), posiblemente fue una residencia inca cuyas paredes estarían cubiertas con planchas de oro y plata; Sallac-marca (recinto con agua) y Paucar-marca (recinto precioso).

La batalla de Sacsayhuaman.

Durante la gran rebelión de Manco Inca por la reconquista del Cusco y el Tahuantinsuyo, Sacsayhuamán fue uno de los escenarios donde se enfrentaron las fuerzas españolas contra el ejercito del Inca Manco Capac II también conocido como el inca rebelde. Un día, la fortaleza quedó desprotegida por parte de los españoles, lo que fue aprovechado por las fuerzas del ejercito inca que procedieron a asaltar la fortaleza, ganándola luego de una larga lucha. Desde ahí se inició lo que sería el sitio del Cusco, en toda esta lucha sobresalió la figura de un  general incaico, que en la actualidad es conocido como Cahuide, aunque se dice que su verdadero nombre pudo ser Kullash o Tito Cusi Huallpa.

Se cuenta que Cahuide estuvo presente en el “Juramento de los Vasos de Oro” que realizó Manco Inca en Calca y también peleó a su lado en el ataque a la Ciudad Imperial y cuando Manco Inca se replegó a Ollantaytambo, le encargó defender Sacsayhuaman hasta su retorno. Cumpliendo su misión el bravo general inca y un puñado de selectos guerreros, defendieron con piedras y lanzas muchos intentos de los españoles por recuperarla. Entre los españoles caídos en los combates estuvo Juan Pizarro, hermano del Gobernador Francisco Pizarro y Hernando Pizarro. Una piedra le cayó en la cara y le provocó su muerte, después de tres días de fuerte resistencia, los defensores quedaron sin agua ni alimentos y se atrincheraron en el torreón de Muyucmarca. El soldado y cronista Pedro Pizarro, testigo presencial de estos hechos, cuenta que Cahuide siguió peleando como un león, yendo de una parte a otra, estorbando a los atacantes que querían subir con escaleras y cuando casi todos sus compañeros habían muerto o desfallecían, él seguía combatiendo con un morrión y una adarga que le había quitado a los españoles.

Cuando por fin un escuadrón encabezado por Hernando Pizarro logró llegar a lo alto del torreón de Muyucmarca, le ofrecieron respetar su vida si se entregaba en respuesta a su valor, pero el legendario guerrero cobrizo arrojó sus armas contra ellos, se cubrió la cabeza con su manto, y se arrojó desde lo alto de la fortaleza para evitar que lo tomasen con vida, prefiriendo morir antes de caer como prisionero de sus enemigos.

Hoy, la cabeza del puma, sigue rugiendo a su manera, cada año sus centenarias explanadas, muros y senderos siguen cumpliendo sus ancestrales propósitos, ser el escenario del ritual más importante de los dioses andino: el Inti Raymi o la fiesta al Sol, la celebración mas importante de los incas.

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