La historia de Manco Inca, el Inca rebelde.

Manco Inca, también conocido como Manco II, era uno de los hijos de Huaina Cápac con la Coya Mama Runtu. Nació, aproximadamente, en 1515, y como miembro de la realeza fue educado por grandes amautas en el Yachayhuasi de la capital del imperio inca (Cusco).

Durante la guerra entre sus hermanos Huáscar y Atahualpa, Manco Inca decidió apoyar a su hermano Huáscar, reforzándolo con tropas. Cuando los españoles mataron a Atahualpa y avanzaron al Cusco, el joven príncipe se alió a Francisco Pizarro en Jaquijahuan, y juntos derrotaron al general Quisquis (aliado de su hermano Atahualpa) en la batalla de Anta. Esto le permitió ingresar al Cusco acompañado de los “divinos” barbudos que lo reconocieron como el nuevo Sapa Inca.

El nuevo inca, poco a poco se fue dando cuenta que los españoles solo lo utilizaban, también observaba como se comportaban, siendo para él una conducta aberrante, incumpliendo las leyes con las que había crecido y había sido educado. Cuando Francisco Pizarro regresó a Jauja, Manco Inca fue apresado por Juan y Hernando Pizarro, quienes lo torturaron para que confiese la ubicación de los tesoros escondidos por los incas. Harto de la situación, decidió planear su plan de escape, y conociendo la ambición del español Hernando Pizarro, le regalo una vajilla de oro, algunas estatuas de oro, aríbalos llenos de oro en polvo y vigas de plata del Coricancha en muestra de “su gratitud”. Cuando la ambición del conquistador aumento, le dijo que iba a traerle la estatua de Huaina Cápac, “toda de oro, incluso las tripas”, el ambicioso español le creyó y lo dejo en libertad.

Entonces Manco Inca salió del Cusco el 18 de abril de 1536 y ya no regresó. Su primer refugio fue Calca y en coordinación con el sumo sacerdote Villaoma, llamó a sus fieles generales y curacas, armando su poderoso ejército. Desde su refugio en Calca, Manco Inca dijo el siguiente discurso: “Yo estoy determinado de no dejar cristiano en vida en toda la tierra y para esto quiero primero poner cerco en el Cusco; quien de vosotros va a servirme, servirme en esto, y ha de poner sobre tal caso su vida; beba entonces en estos vasos y no con otra condición”. Después de sus palabras sus generales fueron acercándose y cada uno de ellos bebió la chicha (bebida sagrada) en señal de aprobación y entrega por la causa de la reconquista de su imperio. Terminado el ritual nombró a Villaoma como jefe de su ejército y a Paucar Huaman como maestre de campo.

Las tropas de Manco Inca se enfrentaron a los españoles y los hicieron huir, persiguiéndolos hasta las cercanías del Cusco. Manco Inca preparó el ataque contra los conquistadores por dos frentes: uno a Lima; y el otro, en el Cusco. Su objetivo era cortar las comunicaciones entre Francisco Pizarro y Hernando Pizarro, para que no existiera ningún mensaje de auxilio entre los ejércitos españoles de ambas ciudades. Él mismo se encargó de la ofensiva a la ciudad imperial y el príncipe Quisu Yupanqui encabezó la ofensiva a Lima.

Las tropas de Manco Inca toman el Cusco

En el mes de mayo de 1536, Manco Inca y su ejército, logra su primer objetivo, cercar al Cusco, luego de una semana de luchas feroces, las tropas de Manco Inca y Villaoma lograron arrinconar a los enemigos en los edificios céntricos de la ciudad y en la plaza mayor. Al verse casi derrotado, Hernando Pizarro trama una desesperada estrategia, ordena a su caballería salir por el camino hacia el Chinchasuyu, simulando una huida. Los generales Curi Atao, Cuillas y Taype, que  cuidaban esa parte del cerco caen en la trampa y ordenan que les dejen pasar para poder perseguirlos en campo travieso. Una vez roto el cerco, Hernando Pizarro decide dirigirse a Sacsayhuamán y tomarlo, el general Pascaq, un aliado de Hernando, se acercó a la fortaleza en su ayuda.

Los generales Villaoma y Paucar ordenaron a sus ejércitos replegarse a la fortaleza, debido a que corrían peligro de ser derrotados al pie de esta misma, por las fuerzas combinadas de Hernando Pizarro y Pascaq. La fortaleza de Sacsahuamán, fue lugar de continuos combates entre ambos ejércitos, el ejército de Villaoma y Paucar trataba, por todos los medios, de defenderla, ya que era un bastión rebelde de gran significado para ellos; por otro lado Pizarro, Pascaq y los Huaypar e Inguill (hermanos de Manco Inca) hacían todo lo posible para ganar la fortaleza y terminar con el asedio del Cusco. En uno de esos enfrentamientos Juan Pizarro recibió una pedrada en la cabeza, que termino por matarlo.

Las tropas combinadas de los españoles e indígenas aliados, tomaron la decisión de cercar la fortaleza, para que de esa manera, las fuerzas rebeldes no pudieran recibir apoyo, alimentos y armamentos. Cuando estos recursos empezaron a escasear en Sacsayhuamán, el lugarteniente del Zapa Inca consultó a su estado mayor qué podían hacer, la mayoría estuvo de acuerdo con retirarse; pero hubo un osado guerrero indígena que luchó hasta ofrendar su vida por la reconquista. Pedro Pizarro narra cómo murió Cahuide: “Los españoles tomaron la fortaleza. Y viéndose acorralado por los tres frentes, arrojo sus armas contra los españoles, tirándose de la fortaleza y así se hizo pedazos”. Muerto Cahuide, fue fácil para los españoles tomar la fortaleza de Sacsayhuamán, dos mil guerreros incas fueron degollados por las sanguinarias huestes del ejército combinado.

Manco Inca, sus últimos ataques y muerte fatidica

Manco Inca, para entonces, había escogido la fortaleza de Ollantaytambo como su centro de operaciones. Y se cuenta que, en una operación militar muy audaz, Hernando Pizarro alistó un ejército y se propuso tomar la fortaleza, marchando del Cusco con su caballería y 30 mil guerreros indios, se atrevió a tomar por asalto la fortaleza; sin embargo Manco Inca ya tenía planeado una contraofensiva, con la que obligo a Hernando Pizarro a replegar su ejército. Desde Ollantaytambo, Manco Inca detuvo su estrategia de volver a tomar el Cusco, debido a que le habían informado que Almagro había regresado y estaba yendo en su busca apoyado por Paullu Inca, otro de sus traidores hermanos. La secreta alianza de Almagro y Paullu Inca, fue pública luego de que tomaran el Cusco y apresaran a los hermanos Pizarro, fue entonces cuando Manco Inca decidió alejarse de Ollantaytambo y decidió refugiarse en Vitcos y Vilcabamba, para poder reagrupar sus fuerzas y reiniciar la guerra de reconquista, Almagro, para poder consolidar su poder, nombro a Paullu Inca como el nuevo Zapa Inca.

Rodrigo de Orgóñez con la orden de capturar al inca ya sea vivo o muerto, fue en su persecución para tomarlo por sorpresa en Vitcos, Manco Inca apenas pudo escapar y esconderse en una comarca cercana junto con sus seguidores. Orgóñez y su ejército se dedicaron a saquear Vitcos, todos los tesoros en oro y plata, que los incas lograron salvar cuando llegaron al cusco, se convirtió en un botín para los españoles. Entre todos los tesoros destacaban la imagen del sol, hecha en oro fino, también el cuerpo de Huaina Cápac, embalsamado, estos dos grandes tesoros para los incas fueron entregados a Paullu Inca en recompensa por sus servicios. Cuando Orgóñez se disponía a seguir la persecución al inca, recibe la orden de Almagro de retornar al Cusco, ya que tenían que dirigirse a la Ciudad de los Reyes (Lima) a culminar las negociaciones sobre su gobernación con Francisco Pizarro.

Manco Inca desde su refugio en las montañas del Vilcabamba, dirigia varios ataques contra los españoles y sus aliados. Hasta que finalmente en 1542, dio asilo a un grupo de almagristas derrotados en la batalla de Chupas, éstos le enseñaron al Inca a montar caballo, usar armadura y manejar el arcabuz. Sin embargo, en 1544, Alonso de Toro, que era el teniente gobernador del Cuzco, ofreció una oportunidad a los almagristas que habían traicionado a España, les dijo que si mataban a Manco Inca serian perdonados, y así fue. Un día siete almagristas asesinaron a Manco Inca delante de su hijo Titu Cusi Yupanqui, los asecinos no lograron escapar, los guerreros incas los capturaron y luego de torturados los ejecutaron. Las últimas palabras de Manco Inca fueron para su hijo Titu Cusi Yupanqui: “No te dejes engañar con sus melosas palabras, son todas mentiras, si tú les crees te engañarán como lo hicieron conmigo”.

Después de su muerte, el trono quedo para su hijo Titu Cusi Yupanqui, al principio este tenía que ser para su segundo hijo, Sayri Túpac, pero este renunció y dejó el trono a su hermano mayor Titu Cusi Yupanqui y cuando este murió le dejó el trono a su hermano llamado Túpac Amaru I. Los últimos cuatro incas del Vilcabamba fueron de la familia de Manco Inca.

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