Choquequirao, y la Historia del Inca Rebelde

Hoy en día, Choquequirao, sigue sorprendiendo a los mismos peruanos como al mundo entero, como lo hacia en el antaño, con las inexplicables habilidades de los incas, para poder construir verdaderas joyas arquitectónicas, con la fascinante armonía que utilizaban cuando creaban algo, con devoción y respeto por la naturaleza, la cual también era una divinidad para ellos.

Choquequirao, es un conjunto de plazas, viviendas, recintos sagrados y depósitos, rodeados de una impresionante andenería, situado en la ladera de una montaña. A pesar de su remota ubicación, se encontraba estratégicamente conectado al resto del Imperio Inca, a través de una complicada red de caminos, los cuales se internaban en las montañas de manera similar a los rayos de sol, siguiendo la dirección de los cuatro puntos cardinales.

Sin embargo Choquequirao, no fue un lugar desconocido e inexplorado, por el siglo XIX, había cautivado y atraído a algunos de los más intrépidos exploradores del Perú y el mundo. Choquequirao fue mencionado con admiración, por el cronista peruano Cosme Bueno en 1768, y redescubierta por el francés Comte de Sartiges en 1834. En los años sucesivos el lugar recibió las visitas ocasionales de estudiosos y cazadores de fortuna. Incluso Hiram Bignham, lo visitó en 1909, quedando cautivado con aquella extraña sensación de tocar lo inexplorado, lo que lo llevaría, dos años después, al mayor hallazgo de su vida, Machu Picchu.

 

Choquequirao y Manco Inca

Se cuenta que después de la conquista de los españoles, la familia imperial inca, pudo tener una cómoda aunque impotente existencia en la ciudad del Cusco, observando de cerca el dominio hispano sobre sus tierras. Parte de su gente colaboro abiertamente con los invasores, llegando a someterse a un soberano ficticio. Este fue el caso de Paullu Inca, declarado heredero del Tawantinsuyo por el propio Diego de Almagro en 1537. Sin embargo, hubo otra parte que se resistió a la dominación, poniéndose bajo las órdenes de Manco Inca, formando más tarde, el grupo de rebeldes que hizo frente a las tropas hispanas a lo largo de más de siete años.

Manco Inca, abandono la plaza de Ollantaytambo, consiente de la enorme ventaja que los conquistadores tenían, iniciando su retirada hacia las montañas con el capitán Rodrigo de Orgónez a sus espaldas. Sin embargo, habiéndose preparado con anticipación, tomo una ruta poco previsible, y “literalmente” desapareció, tragado por la exuberante vegetación de las montañas. Manco Inca, tomó posesión de la ciudadela de Vitccos donde fue atacado por los conquistadores, poco antes de haber reagrupado a sus ejércitos, sin embargo, se dice que la suerte pudo salvarlo. La codicia de los invasores los llevó a detenerse en Vitccos y saquear todas sus riquezas, dándole al inca, el tiempo suficiente para escapar montaña adentro. Estableciéndose en la Cordillera de Vilcabamba, organizo su ejército, atacando a los conquistadores, y convirtiéndose en una leyenda a lo largo y ancho de los Cuatro Suyos, inspirando a millones de indígenas fieles al imperio inca a lo largo de los Andes.

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